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Margaret Austin, Nueva Zelanda

 "Sin duda, vale la pena invertir en nuestros huesos".

 

Margaret Austin ha vivido en Christchurch, Nueva Zelanda, durante los últimos 50 años. Enseñaba biología en colegios secundarios locales antes de ser electa en el Parlamento, en 1984. En 1988, a los 55 años, hacía 10 años que Margaret Austin era posmenopáusica. Si bien era muy activa y caminaba a diario, comenzó a notar que estaba encorvada, lo cual le hizo perder algo de altura.

Sospechando que se trataba de osteoporosis, el médico ordenó un estudio de densidad ósea, que reveló que, en efecto, Margaret estaba enferma y presentaba un alto riesgo de fractura. Tras consultar con su médico, decidió hacer cambios inmediatos en su vida para intentar, si no era posible detener la enfermedad, al menos, retrasar el daño.

"Siempre me gustó nadar", explica Margaret, "y, por lo tanto, me consideraba razonablemente apta y ciertamente saludable. Ahora he decidido cambiar por el gimnasio, y durante los últimos 15 años, he realizado una rutina de ejercicios tres veces por semana. Incluye 30 minutos de ejercicio cardiovascular y 30 minutos de ejercicio con peso; la rutina cambia cada 2 ó 3 meses, de manera de ejercitar la mayor cantidad de músculos posible".

Durante 12 años, Margaret complementó la rutina de ejercicios con un tratamiento de reemplazo hormonal y un suplemento de calcio, pero cambió, hace tres años, por una combinación de calcio y bifosfonato -droga que reduce el riesgo de fractura, demorando la pérdida ósea. Ha tenido algunos problemas: se fracturó la tibia y el peroné cuando paseaba por un parque nacional, su pierna derecha quedó atrapada en el tronco de un arbusto. Sin embargo, ella y su médico creen que su estado físico, en ese momento, la ayudó en la recuperación, que no presentó inconvenientes. No ha modificado la rutina de ejercicios y está segura de que el estado de sus músculos es muy bueno.

Desde entonces, ha hecho algunos paseos tranquilos y camina, periódicamente, además de la rutina del gimnasio. Recientemente, se realizó un estudio de densidad ósea, que
reveló un incremento de la densidad ósea en cadera y columna, que era normal para su edad. Acaba de jubilarse de rectora de la Universidad Lincoln, pero continúa siendo presidenta de la Comisión Nacional de la UNESCO en Nueva Zelanda y aún participa en actividades de salud y arte en Christchurch. "Me considero una afortunada", dice Margaret. "El estar encorvada no me ocasionó ningún dolor, ni se interpuso en mi trabajo o vida social".

Prevenir el inicio de la osteoporosis es ideal, pero nunca es demasiado tarde para comenzar a recuperar o, por lo menos, tratar los huesos débiles. El consejo de Margaret es resolución: "Nunca se rinda, continúe con el ejercicio; es posible convencerse
de que realmente vale la pena invertir en los huesos".

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