Diagnóstico de osteoporosis en niños, una cuestión eminentemente clínica

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En el mes de la osteoporosis entrevistamos al Dr. Miguel Angel Guagnelli, pediátra del Hospital Infantil de México “Federico Gómez”, quien nos respondió algunas dudas acerca de la importancia del diagnóstico adecuado en la población pediátrica.

IOF: ¿Los niños presentan osteoporosis? ¿Qué factores de riesgo se debiera considerar para recomendar un estudio y lograr un diagnóstico adecuado?

Dr. G: Es inusual que los niños presenten osteoporosis primaria, en ellos suele ser secundaria a enfermedades sistémicas, trastornos musculoesqueléticos o al propio tratamiento como pueden ser cuando reciben glucocorticoides sistémicos. En los niños que presentan enfermedades que potencialmente puedan afectar el metabolismo del calcio, de la vitamina D o la resorción ósea, debe sospecharse pérdida de masa ósea.

La ISCD establece en su posicionamiento pediátrico de 2014 que el diagnóstico de osteoporosis en niños es eminentemente clínico. Para ello define una “historia de fracturas clínicamente significativas” como dos fracturas de huesos largos antes de los 10 años o tres antes de los 19 años. Para ser consideradas en esta definición, dichas fracturas deben ser debidas a lesiones de bajo impacto.

En niños que cuentan con dicha historia es recomendable realizar DXA, ya que si se obtiene densidad mineral ósea (DMO) con un Z-score menor a -2, puede tratarse de osteoporosis. Dicho posicionamiento menciona claramente que este puntaje derivado de densitometría no es suficiente para establecer un diagnóstico de osteoporosis y la decisión de iniciar terapia con medicamentos no debería derivarse de este único dato. El z-score menor a -2 en niños se debe referir únicamente como “masa ósea disminuida“.

En cambio, la presencia de fracturas vertebrales por compresión en niños, en ausencia de traumatismo severo o enfermedad local, es diagnóstico de osteoporosis y debe establecerse una ruta de tratamiento.

IOF: ¿Por qué es importante el diagnóstico temprano?

Dr. G: Hay dos razones principales, la primera de ellas es la prevención de fracturas en general y en cualquier sitio, ya que aunque la morbilidad en niños es menor comparada con los adultos, no las hace menos riesgosas e igualmente impactan de forma importante la calidad de vida.

En un segundo aspecto, particularmente las fracturas vertebrales presentan una ventana de respuesta a tratamiento ligada a los periodos de crecimiento en las edades escolar y al inicio de la pubertad. Se ha visto que pese a tener fracturas por colapso vertebral múltiple, los niños responden de manera muy positiva al tratamiento con antiresortivos en las edades mencionadas. En cambio, al final de la pubertad o cuando ya ha terminado el periodo de crecimiento estatural, la respuesta es menor y la recuperación de los cuerpos vertebrales no es completa.

IOF: ¿Qué herramientas diagnósticas hay disponibles hoy en día para realizar un diagnóstico en niños?

Dr. G: El DXA es cada vez más usado en niños, aunque su interpretación debe hacerse con cautela. Las regiones de medición recomendadas son cuerpo subtotal (excluyendo cabeza) y lumbar; cadera no es recomendada debido a la variabilidad en forma y mediciones en este grupo de edad. En muchos casos, particularmente niños con patología crónica, debe tomarse en cuenta la talla, ya que las diferencias en el tamaño pueden llevar a hacer inferencias erróneas. Particularmente en niños de talla baja, la densidad mineral ósea (DMO) suele subestimarse debido al efecto de proyección que tiene el DXA por el tamaño del esqueleto. Otro dato útil puede ser la edad ósea, en la cual se incluye la maduración ósea, dato particularmente útil para evaluar hueso trabecular sensible a esteroides sexuales, el cual es particularmente abundante en vértebras lumbares.

También existe el TBS (Trabecular Bone Score). Es una técnica de aparición relativamente reciente, que ha mostrado ser muy útil en la evaluación ósea en adultos, pero en niños recién empieza a evaluarse su potencial. Precisamente en nuestro grupo en el Hospital Infantil de México, estamos buscando la forma de aplicarlo en población pediátrica, esperamos tener resultados pronto.

IOF: ¿Cuál considera que son los desafíos actuales?

Dr. G: Aunque existen datos normativos para densitometría en muchas poblaciones, hacen falta estudios prospectivos para entender mejor cómo podemos predecir el riesgo de fracturas y mejorar la salud ósea de niños en riesgo.

IOF: ¿Qué mensaje le gustaría compartir con otros pediatras?

Dr. G: Es común escuchar en charlas: “no me imaginaba que el hueso fuera tan complejo”, la invitación a los colegas pediatras es a pensar un poco más en la salud ósea, si bien un alto porcentaje de los niños se fractura y se asume que es debido a su edad y su actividad, levantar un poco el índice de sospecha cuando una fractura no es tan “normal” puede ayudar a prevenir futuras fracturas y mejorar la salud ósea de los niños.

Agradecemos al Dr. Miguel Angel Guagnelli por esta entrevista. Nos ha recomendado el siguiente paper para todos aquellos que quieran profundizar en el tema: Osteoporosis in children: diagnosis and management, Vrinda Saraff and Wolfgang Högler, European Journal of Endocrinology (2015) 173, R185–R197

*El Dr. Miguel Angel Guagnelli, médico cirujano egresado de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México, realizó la especialidad en Pediatría en el Centro Médico Nacional "La Raza" y Master en Endocrinología Pediátrica en el Hospital Materno Infantil Vall d'Hebron de Barcelona. Ha realizado trabajos de investigación acerca de vitamina D, densidad ósea y está completando la Maestría en Epidemiología clínica en el Hospital Infantil de México Federico Gómez.

*Entrevista originalmente publicada en la edición octubre de la serie especial de newsletters dedicadas a las herramientas disponibles para un diagnóstico adecuado de la osteoporosis

 

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